DEDICATORIA
Al pueblo de Boadilla del Monte, habitantes de ahora y de antes,
testigos, casi siempre anónimos, de la historia del palacio.
Que estas páginas sirvan para conocer mejor el patrimonio que es de todos
e invite a protegerlo, generación tras generación, como el mejor legado
que se puede dejar a los descendientes
venideros.
La creación de la belleza ha sido siempre la suprema aspiración del ser
humano,
pero sólo algunos privilegiados lo consiguen,
al resto de los mortales nos corresponde la admiración de sus obras y nos
honra su custodia.